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Glamour Chileno (spanish)

viernes, junio 19th, 2015

Hubo un tiempo -hace más tres décadas- en que las fotografías eran un evento. Un tiempo en que se fotografiaba sólo lo importante: una reunión familiar, un evento social,  la partida a un viaje, un matrimonio, amén de los retratos de familia. Entonces quienes se enfrentaban al lente lo hacían con solemnidad, incluso cuando tenían que actuar con naturalidad había una actitud. Todos querían salir perfectos o, al menos, se esforzaban para lograrlo: mujeres, hombres y niños se preocupaban de su aspecto (por lo menos se peinaban antes del clic). En esas imágenes había una inocente búsqueda de distinción y la necesidad de congelar un momento especial, que luego quedaría guardado en álbum de fotos: bitácora visual que se mostraría con orgullo a familiares o amigos cercanos. Un testimonio de la vida en familia, del cambio, de los momentos felices.

Los álbumes de fotografías, la nostalgia de un tiempo perdido, pero registrado en blanco y negro por una cámara, y la dignificación de un refinamiento con rótulo de provincia que hoy sólo parece una tentativa, fueron el punto de partida de “Glamour Chileno”, la nueva muestra de Anelys Wolf. La artista plástica -nacida en una familia de Ancud, formada en la Universidad de Chile, retornada a Chiloé- partió trabajando con las imágenes de los álbumes que sus padres tienen en su casa en Ancud. Con sus trazos reinterpretó esas fotografías -recapturó lo ya capturado-  y logró unir en sus pinturas la memoria y la experimentación estética.
En el proceso fueron apareciendo más fotografías de otras situaciones, de colecciones de recuerdos familiares o sociales de otros, de épocas antes de que el disparo del fotógrafo se convirtiera en un acto instantáneo y las imágenes fueran algo desechable, y quizás lo más importante:  de otros lugares de Chile.
Revisemos: Un grupo de señoras -de vestidos blancos, collares de perlas y abullonados peinados de peluquería-  que celebran con champaña en 1963, durante un matrimonio, en la comuna de El Palqui, al interior de Ovalle, en provincia. Cuatro hermanas, con vestidos de modista y taco alto, tratando de mantener la pose en el muelle de Ancud, en Chiloé, a fines de los ‘50. Una reunión social de los ‘70 en un Rotary Club (que junto con las diferentes versiones provinciales de El Club de Unión, era el máximo centro de roce social y estatus de cada ciudad). Una fila de  candidatas a reina de alguna festividad local que camina sobre un escenario (proscenio, como se decía en esa época) esperando ser coronadas. El bautizo de una lancha chilota con cura incluido. Dos lolos bailando en malón. Un grupo de madres y esposas tomando té en una actividad benéfica.
En todas estas pinturas hay cotidianeidad y nostalgia. Además reflejan las pretensiones de glamour en eventos y lugares donde difícilmente este concepto podría ser un patrimonio.  Para muchos –que asocian la palabra con la elegancia, opulencia, brillo y riqueza- estos intentos de glamour nacionales, de hace tres décadas y de provincia, no pasan del deseo. De la aspiración. Incluso, de la ironía.  De la fantasía de pueblo chico que sueña en grande, embellece lo exiguo y enaltece lo mínimo. Y Chile para muchos es un pueblo chico.
En su ensayo “elogio del glamour”, el psicoanalista italiano Marco Focchi rescata la noción más primitiva del concepto: “ese encanto que hace parecer a las cosas como más bellas de lo que son”. Es el ejercicio que realiza Anelys Wolf con sus cuadros de situaciones y momentos ya perdidos  que hoy parecen poca cosa, pero que para sus protagonistas fueron mucho.
Retratos de una época simple y con toques pueblerinos, que es reinterpretada con una nostalgia que la hace más bella y, a ratos, magnífica dentro de su inocencia y precariedad.
Nota: La  palabra glamour proviene de la voz escocesa “glamour” o “glamor”, alteración del inglés “grammar”, que procede del vocablo griego para gramática. Inicialmente tenía el significado de un “hechizo” que afectaba la percepción visual de una persona, mostrando los objetos percibidos de una manera diferente de la supuestamente real: más atractivos y glorificados. Walter Scott la usó con este sentido en sus poemas.  En el siglo XIX se redujo a un término que simplemente describía la belleza y la elegancia de un objeto, de una manera ilusoria o romántica. Hoy alude a las características sensuales y atractivas, en la moda, el arte y aspectos de la cultura popular, especialmente lo frívolo y superficial.
Juan Luis Salinas Toledo

Rural Glamor (2015)

viernes, mayo 29th, 2015

Grabados / Engraving (2014)

lunes, junio 16th, 2014

Álbum de provincia (spanish)

martes, diciembre 10th, 2013

  Álbum de provincia 

“Entonces me di cuenta de que hay algo de uno que también es de los otros, y hay algo de los otros que también es mío” (Anelys Wolf, autora).

La pintura operando sobre fotografía patrimonial. El uso del arte como instrumento de aproximación a la realidad.

 

Todos tenemos acceso a fotografías familiares, las que guardan mucho más que la fisonomía de algún ser querido que ya no está: si hacemos el ejercicio de observar por un período corto de tiempo una foto y luego, desde la memoria, intentamos hablar sobre ella, seguramente enumeraremos tres cosas básicas: quién, dónde y cuándo.

Pero si hacemos el ejercicio de dibujar con la propias manos esta misma imagen, le estaremos dando, primero, mucho más tiempo a la observación, y al recorrer con la mirada la imagen y luego con el lápiz o las pinturas sobre la superficie del papel o tela, aparecerán detalles como objetos, texturas, tipo de iluminación, que complementan mucho más profundamente la comprensión y contextualización de signos que yacen escondidos muchas veces en un segundo plano pero que, sin embargo, pueden dar cuenta de detalles de contextos culturales, económicos y sociales de la imagen.

Durante años, en mi obra, la fotografía ha sido la referencia, como fotos de niños jugando o fotogramas de películas de cineastas chilenos. Hoy continúo trabajando con imágenes creadas por otros, mas hoy me enfrento a la historia personal familiar por fuerza: mis padres de 80 años, en sus conversaciones, sólo quieren revivir su juventud, contar sus experiencias, su niñez. Recordar un mundo que, aunque duela reconocerlo, ya no está. A través de esta experiencia surge en mí el interés de mostrar vivencias colectivas, para conocer a través de la práctica artística otras historias que, tal como la mía, conforman parte de la historia reciente de Chile.

Las fotos que he elegido son de la primera parte del siglo XX. Yo nací en 1974, por lo que intenté descubrir un tiempo en el que yo no estaba, del que no puedo tener recuerdos. Pero al mismo tiempo es posible aún hablar con algunos de los protagonistas y saber más. Estas fotos por lo general no son posadas, busco ese momento en que las cámaras fotográficas se masificaron llegando a todos los hogares, y cualquier padre de familia o joven era un fotógrafo, y las cámaras comienzan a registrar la intimidad y la cotidianeidad de familias de clase media chilena. En esta dinámica accedí a fotografías de los archivos de mi propia familia y las de otros familiares, amigos y conocidos, y parte del resultado es este “Álbum de provincia”.

Anelys Wolf

Ancud, Mayo de 2014

GLAMOUR CHILENO, Álbum de provincia (2013-2014)

lunes, diciembre 9th, 2013

Chiloé (2013)

martes, octubre 1st, 2013

Chiloé y Anelys Wolf

martes, junio 18th, 2013

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Anelys es hija de la interculturalidad que caracteriza a la zona norte de Chiloé. De madre venida de Quinchao: Isla del mar interior del archipiélago, desde donde salía en su época de estudiante a caballo, en bote y luego en tren para llegar la Escuela Normal de Ancud, donde se formó como profesora de educación básica. Su padre, descendiente de colonos alemanes, dedicado a la agricultura y el comercio. En la casa paterna de Anelys en Ancud se habla y se siente Chiloé: la lluvia a través de la ventana, el calor del fuego de la cocina a leña.

Entre 1999 y el año 2008 Anelys Wolf colabora profesionalmente desde la fotografía, el diseño, la pedagogía y la gestión con numerosas instituciones culturales de Chiloé. En ese período recorre la isla por mar y tierra descubriendo el Chiloé profundo: agricultura, pesca, artesanía tradicional, recursos naturales, patrimonio arquitectónico, educación y, por supuesto, el contacto con su gente y su particular pensamiento mítico aun vigente, han sido experiencias registradas sin entrar de forma directa en su obra plástica si no hasta hoy. (2012-13)

Y aunque la presencia de Chiloé está implícita en el color de su obra, casi siempre azul, oscura, húmeda como la tempestad de sur-austral de América; hoy, en su obra plástica reciente figura directamente el paisaje de Chiloé: la rudeza de la naturaleza que es la condición que hace única la vida del chilote, como también la huella de la modernidad sobre ésta y el paso del hombre que la ha explotado ancestralmente en armonía con la naturaleza y otras muchas veces desde la colonización europea y en la contemporaneidad, sin respeto ni control.

Esta necesidad actual de explicar a través de la pintura su tierra de origen, surge luego de numerosos y largos periodos de viajes y exposiciones de la artista en Europa entre los años 2009 y 2012, donde esta lejanía le provocó la necesidad de explicar el lugar de donde venía, sus maravillas y sus problemáticas.

Marijke van Meurs

Directora Museo Regional de Ancud

Isla

martes, junio 18th, 2013

Solo agradeciendo volver

martes, julio 31st, 2012

Recent Selfportraits (Estudios para una cabeza de cerámica)

domingo, junio 3rd, 2012